Construir una autoestima sólida

Construir una autoestima sólida

Cuando somos niños, nuestros padres o tutores se encargan de formar nuestra autoestima, algunas personas tienen la suerte de tener muy buenas experiencias al respecto y contar con una sólida autoestima, pero otros no tanto. Después al socializar ponemos a prueba lo aprendido en casa y vivimos con base en el trabajo que hicieron o no hicieron nuestros formadores. Y vamos viviendo situaciones donde nuestra autoestima es puesta a prueba, entonces dependiendo el significado que le demos a las cosas nos formamos una opinión de nosotros mismos.

De cualquier forma, a mi manera de ver las cosas, la autoestima se trabaja todos los días y si no tuvimos buenas experiencias al respecto, al crecer, deja de ser culpa de otras personas y es nuestra responsabilidad, construir, trabajar, mejorar y gobernar nuestra autoestima.

Es común decir que no nos importa la opinión de los demás, personalmente a mi me importa, pero no me define. Si yo hago un trabajo y le pongo mucha dedicación y cariño y los comentarios a mi esfuerzo son duros, por supuesto que me afecta, pero no me destruye.

No busco mi estima en la estima que me tiene alguien más, o en la opinión de alguna persona. mi estima la busco en la opinión que tengo de mí.

Escuchando a Dante Gebel en una conferencia mencionó el mandamiento de amar a tu prójimo como a ti mismo. Y me hizo ver que el requisito para amar a los demás es que primero me tenía que amar a mi mismo, la verdad no lo había notado.

Creo que hay veces que nos juzgamos fuertemente, que nos hablamos sin cariño, que nos sentimos incapaces de lograr o superar retos, que no apostamos por nosotros mismos, que no nos valoramos lo suficiente, que no nos respetamos, que nos dejamos dominar por el miedo, que dejamos de arriesgarnos y dejamos de luchar por lo que queremos.

Lamentablemente la gente identifica esa debilidad en nosotros y se aprovecha cada que tiene oportunidad. Pero no es su culpa. Entonces me vuelvo desconfiado, osco, agresivo o me aíslo para no ser lastimado, me cuesta trabajo poner limites y mas me decepciono de mi mismo y me autoflagelo o hago berrinche, y busco que nadie me vuelva a lastimar. ¡Eso es imposible! Las personas se equivocan y todos somos seres de encuentro la felicidad está en el compartir. ¿cómo lo resuelvo?

A mi forma de ver las cosas es con amor. Así que empiezo por perdonarme, por todas las veces que no supe poner límites y se aprovecharon de mí. Después pongo reglas de convivencia, primero conmigo mismo, empiezo por hablarme con cariño y respeto, dejo de ser tan ofensivo y duro conmigo mismo. Segundo pongo reglas de convivencia con las personas que trato. El mismo respeto que ofrezco es lo que pido a cambio, sino lo recibo no hay problema lo perdono y pongo límites. Elijo bien a las personas que dejo entrar a mi círculo más íntimo.

Tercero confío en mis capacidades, si yo me preparo y me educo, sube mi autoestima. Como ser humano estoy lleno de oportunidades, de capacidades, de aprendizaje, de herramientas a desarrollar. Así que las pongo en práctica. ¡Y me preparo! No lo sé todo, pero puedo aprender, y me enseño a dar lo mejor de mí siempre. Todo en mi lo puedo trabajar y mejorar, y cada meta alcanzada subirá mi autoestima.

No somos personas hechas, estamos en construcción.

Alejandro Gómez