Continúa

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El camino al éxito y el camino al fracaso es el mismo, la diferencia entre las personas que llegan a la meta y las personas que no lo logran,es que las primeras continúan el trayecto a pesar de las dificultades y las personas que no terminan es porque se rinden. Una de las partes más difíciles en un cambio de vida; ocurre en la primera etapa; cuando has tomado la decisión de hacer las cosas diferentes, te estás esforzando al 100 %, te sientes fuera de tu zona conocida, incómodo, cansado y no ves resultados relevantes. Esta etapa se vive en cualquier tipo de cambio que queramos realizar. No pretendo convencerte de nada solo compartir contigo tres procesos que he vivido, en los que considero tengo éxito. Son  tres experiencias donde he tenido que cruzar por esta etapa de mucho esfuerzo y poco beneficio. 

La primera y más importante experiencia es cuando perdí la relación con mis hijos después de mi divorcio, no tenía ninguna conexión con ellos. Hubo demasiados obstáculos y complicaciones como resultado de una separación difícil. No culpo a nadie, solo entendí que era mi responsabilidad resolverlo. Como papá entiendo a los hombres que ante tantas adversidades se cansan de luchar por tratar de estar con sus hijos, pero no los justifico. Me he dado cuenta que no son solo son las dificultades para poder estar con ellos, sino que la mayoría de las veces, adicional a la separación con la mamá de los hijos, las nuevas relaciones sentimentales y la inestabilidad emocional de los involucrados existe la tarea de restaurar una relación rota. Mis hijos y yo, nos sentíamos incómodos juntos, fuera de lugar, con muchos reclamos y resentimientos de ambas partes. No nos fue fácil, han sido muchos años y muchas las etapas en esta restauración, adicional que en mi caso tengo dos hijos, a los dos les afectó de manera diferente el divorcio, entonces son dos relaciones a restaurar. No estamos donde quisiera estar, pero ya tenemos una relación, y lo más importante no dejamos de construirla.

Mi hijo el mayor tiene 23 años, me dijo hace poco tiempo, papá quiero agradecerte por que la mayoría de los papás después de un divorcio huyen y se olvidan de los hijos y tú no lo hiciste, no te rendiste y te reconozco que aquí sigues a nuestro lado. La verdad sentí que todo lo que viví valió la pena por ese comentario.

Todos los sábados entrenamos juntos, después nos vamos a desayunar, en ocasiones visitamos una librería, vamos a competencias juntos y platicamos mucho acerca de nuestros planes, es un hábito para nosotros, la rutina de los sábados de parecer una obligación al principio, hoy la disfrutamos muchísimo; entre semana todavía nos cuesta comunicarnos más, hay mucho por restaurar pero tengo esperanza. Cuando miro hacia atrás recordando cuando eramos como extraños, puedo ver que hemos avanzado muchísimo y lo considero un éxito, uno de los mayores que he logrado. 

Mi experiencia número dos es importante para mí, me recuerda mucho a mi padre, una de las películas que marcó mi vida fue Rocky, me inspiró de tal forma que el ejercicio, la motivación, el esfuerzo, la disciplina y el box hoy son parte fundamental de mi vida. De los retos que más me costaron trabajo fueron el pararme a las cuatro am y el hacer barras, literalmente creí que no podría hacerlo.

Empezaré con la primera vez que quise hacer barras no me levanté ni 2 cms, lo veía imposible, fueron muchos meses de llegar a la barra y no poder subir por más que lo intentaba, tuve que reinventarme, perder mucho peso, hacer muchas lagartijas, comer mejor y no rendirme. El día que lo logré se acabaron los imposibles para mi, hoy sé que lo que quieras lograr es cuestión de trabajo duro,  resiliencia, constancia y paciencia. Comencé con una dominada varias semanas, después tres, después cinco, seis, hasta lograr sesiones de entrenamiento realizando 160 dominadas en series de diez con sus debidos descansos. 

Pararme a las cuatro am. otro super reto porque implica un cambio de vida total, tratando de resumir lo que tuve que hacer empiezo por decirte que para mi no existen los desvelos, no debe haber aparatos electrónicos en la habitación, hay que tener horarios establecidos tanto para acostarte, como para levantarte, incluyendo fines de semana. Me fue muy complicado, la mayoría de las personas creen que estoy loco, puede ser, pero creo que mis oraciones a Dios llegan primero que las de los demás, a las cuatro am no hay ruido, me concentro mejor, el día me rinde mucho más, planeo, leo, escribo, entreno, agradezco a Dios y el sol no ha salido aún. Me doy cuenta que mi productividad ha subido, a las diez de la mañana mis obligaciones laborales están terminadas, el resto del día es para mi familia, mis pasiones, mi crecimiento personal, el crecimiento de mi negocio y mi diversión. Si también lo considero un éxito porque me encanta mi vida. Puedo almorzar con las personas que más me importan, comer con los míos, ir a entrenar con mis hijos, comer todos los días en casa, en fin, te deseo esa clase de éxito. 

La tercera experiencia que quiero compartir es cuando decidí emprender, ya no quería tener jefe, quería producir mis propios recursos, quise vender relojes, abrí un depósito de refresco, intenté varias cosas sin éxito aparente, porque siempre fui aprendiendo. Un día descubrí mi pasión y empecé a entrenar personas físicamente; al principio unos tíos me apoyaron contratándome para entrenarlos, pero después decidí mudarme a Querétaro donde los primeros ocho meses sólo tenía un grupo de cuatro clientes. Daba mi clase a  las siete am y se me acababa el trabajo pagado, tenía que buscar clientes, así que visité hospitales ofreciéndole mi trabajo a médicos para ayudar a sus pacientes a perder peso, fui a expos de salud, repartía tarjetas en la calle, ya estaba desesperado a punto de rendirme, creyendo que me había equivocado y fallado una vez más, decidí empezar a llevar curriculums para volver a ser empleado en alguna empresa pero sin dejar mi clase de las 7 am. Durante esos meses de mis cuatro clientas dos habían tenido un cambio notorio y Martha una de ellas, que por cierto Martha si lo estás leyendo muchas gracias, eres una bendición; decidió subir su cambio físico a redes sociales y me hizo favor de recomendarme eso fue un jueves para el siguiente lunes yo tenía un total de setenta clientes, de cuatro pasé a setenta. Ocho años después mi proyecto sigue adelante, he tenido muchos cambios, muchas vivencias, he crecido, he evolucionado, no estoy donde quiero estar  pero gracias a Dios me dedico desde entonces a lo que me apasiona, ayudar a la gente. Ponerme unos tenis para ir a trabajar, y dedicarme a lo que me apasiona, lo considero un éxito y me hace muy feliz.

Resumen si es lo que quieres para tu vida, continúa.