Especialistas en una sola cosa

Especialistas en una sola cosa

Mi esposa tiene una amiga desde hace más de veinte años, es parte muy importante de su vida. La relación entre mi esposa y yo en un principio fue muy mala, la verdad muy negativa, codependiente, tóxica, tomamos muchas malas decisiones y nos hicimos mucho daño. Hoy día tenemos más de diez años juntos y aunque no somos perfectos; tenemos una relación muy sólida, con mucho respeto, amor y cariño. Su amiga conoce de primera mano la peor versión de mí y ha sido testigo de nuestro cambio, ha visto cómo hemos construido una vida diferente y como restauramos una relación que parecía no tener futuro. Hace unos meses vino a visitarnos y me hizo una pregunta muy interesante. 

-¿cómo hicieron para cambiar de tal manera su relación? es que no lo puedo creer, ¿cómo lo lograron?

Estuve reflexionando en la pregunta y entiendo perfectamente que la decisión fundamental que tomamos fue incluir a Dios en nuestras vidas, nos queda claro que sin su intervención no lo hubiéramos conseguido. Sin embargo fue necesario hacer nuestra parte, hubo que implementar cambios de comportamiento indispensables para que consiguieramos vencer el desafío y salvar nuestra relación.

Teníamos tantos problemas y tantas áreas de oportunidad que no sabía ni cómo, ni por dónde empezar; tanto nuestra vida personal como nuestra relación era un desastre total. Recorrimos un largo camino y esto es lo que aprendí, espero te sirva.  

La manera más viable de cambiar tu vida no es cambiando toda tu vida. Si tratas de cambiar todo al mismo tiempo, rápidamente te encontrarás a ti mismo en los mismos comportamientos del pasado. Pero si sencillamente te enfocas en un hábito específico y trabajas en él hasta que se vuelva parte de tu día a día, te darás cuenta que toda tu vida cambiará naturalmente como efecto de ese esfuerzo. Podemos mejorar toda nuestra vida dominando una sola cosa.

En mi caso específico mi pareja estaba harta, literalmente harta de las promesas vacías. ¿quiéres hacerla enojar? prometele que vas a hacer algo. Así que me enfoque en no prometer, decidí que a partir de ese día mis acciones hablarían por mi. De hecho una de mis frases favoritas es: No es necesario decir lo que vas a hacer, porque al hacerlo se dice solo. No fue fácil pero desde entonces trabajo cada día en que mis acciones hablen por mi. Te pongo algunos ejemplos: me esforcé en no levantar la voz, no mentir, acompañarla a donde me pidiera, lavar los trastes sin que me lo pida, empezamos a asistir a un curso prematrimonial, deje de pelear con otros automovilistas al manejar, me esforcé en escucharla, le pedí que se casara conmigo y le dí un anillo de compromiso, comencé a leer, emprendí mi propio negocio, nos casamos, nos embarazamos, etc.

Esa sola decisión ha impactado toda mi vida y los cambios se han dado de manera natural en todas mis áreas, en mis relaciones, mi trabajo, mi manera de pensar, mi manera de ser, es una filosofía de vida que he adoptado y que cada día decido implementar. No, no soy perfecto, eso no existe, pero si te puedo decir que me esfuerzo con todo mi ser por vivir a la altura de mis valores y la gente que en verdad me conoce como la amiga de mi esposa, mis amigos, mis clientes, mi familia y sobre todo mi esposa lo pueden constatar.

Con el tiempo he venido haciendo más cambios, la versión de mi que era hace diez años, incluso la que era hace 6 meses no tiene nada que ver con mi versión actualizada. Eso me recuerda una frase de Xesco Espar: Cada nuevo desafío, cada nueva temporada demanda un nuevo nosotros, una versión actualizada. He descubierto que para cambiar toda una situación es más viable si nos enfocamos en una sola cosa, como por ejemplo: Obtener un ascenso, perder peso, mejorar nuestra situación económica, restaurar una relación, emprender un negocio, aprender una disciplina, un idioma, un deporte, empezar a leer, a escribir, en fin cualquier tipo de comportamiento. Somos capaces de cambiar toda una situación dominando una sola cosa.