Honra como forma de vida

Honra como forma de vida

Por mucho tiempo entendí la palabra honra como aquella acción de rendir homenaje, de mostrar respeto y admiración por alguna persona destacada, superior o de mayor autoridad incluso divina, en mi caso Dios. Pero hasta la fecha no había entendido la honra, como una forma de vida, un valor de aquellas personas que han comprobado el dar honra es una ley espiritual que trae un resultado tarde o temprano a nuestras vidas.

Benjamín Franklin tenía una metodología para la mejora continua. Esta se trataba de elegir trece valores, con los que se sentía plenamente identificado o que anhelaba adquirir. Cada semana se enfocaba en un solo valor, de esta forma recorría sus trece valores cuatro veces en un año. Particularmente me pareció un buen sistema y decidí escoger mis valores, a continuación, los comparto con ustedes en orden de importancia.

  1. Amor. Toda la ley se resume en dos mandamientos. Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El amor elevado a la cuarta potencia le llama Dante Gebel. Y el segundo es similar amarás a tu prójimo como a ti mismo. Cabe mencionar que, para saber amar al prójimo, tienes que saber amarte a ti mismo en primera instancia.
  2. Humildad. Imitar a Jesús, que pudiendo seguir siendo Dios, decidió entregarse por amor a nosotros.
  3. Honra. Reconocer el valor de las personas y de los recursos materiales, físicos y espirituales, con acciones demostrar el respeto que sentimos por las personas y por las oportunidades.
  4. Bondad. Que nuestra gentileza sea notoria a todos.
  5. Gratitud. Indica reciprocidad en nuestras relaciones.
  6. Longanimidad. Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades.
  7. Perdón. El liberador más grande y poderoso, rompe cadenas, sana heridas.
  8. Libertad. Facultad y derecho de cualquier ser vivo.
  9. Coraje. Tener la conciencia de que hay cosas por las que vale la pena luchar, vivir y por ende actuar en consecuencia.
  10. Responsabilidad. Una obligación adquirida por voluntad propia. Compromiso
  11. Templanza. Realizar las cosas con moderación. Actuar sobrio, prudente, moderado, pensando en ti y en los demás.
  12. Determinación. Compromiso de llevar a cabo lo que debes hacer.
  13. Diligencia. Elimina todo acto innecesario, no pierdas el tiempo, proactivo, solícito.

En esta oportunidad quiero hablar de la honra como una forma de vida. Damos honra cuando respetamos, admiramos, valoramos todo lo que nos rodea, tanto personas, como recursos y oportunidades.

La mejor manera de honrar a Dios es con nuestra propia vida, agradeciendo la oportunidad que nos da de vivirla plenamente. Viviendo comprometidos con la mejora continua, esforzándonos por ser agentes de cambio, de prosperidad, de compasión, de amor. Buscando vivir apasionados, haciendo las cosas con excelencia aún cuando nadie nos mira, primero en casa con los nuestros y luego expandirnos con los demás.

Podemos también honrar nuestro trabajo haciéndolo con todo profesionalismo, buscando actualizarnos, permanecer vigentes, preparados, dando servicio a los demás.

¿Qué les parece honrar nuestro cuerpo? manteniéndolo en nuestra mejor versión, saludable, estético, limpio.

Honrar nuestras relaciones personales, de pareja, de familia, de amigos. Diciendo la verdad, siempre teniendo una buena actitud, apoyando, construyendo, sumando.

Hay muchos temas que quisiera tocar, pero termino con este: honrar el tiempo que tenemos en este mundo. ¿A qué dedicamos nuestro tiempo? Que hemos hecho con nuestra juventud, con nuestra adultez y qué seguiremos haciendo en el tiempo que tengamos disponible.

Nuestro compromiso reestructura todo el universo.