La senda del fracaso y del éxito es la misma

La senda del fracaso y del éxito es la misma

Cuando oí esta frase en una conferencia del Dr. Mario Alberto Puig, no pude estar más de acuerdo. Porque el camino al éxito estará lleno de obstáculos y pruebas; y es que no existe camino sin obstáculos, es ahí; justo en el obstáculo, donde se separan los que fracasan de los que lo logran, pero el camino es el mismo sólo que sigue, el éxito está más adelante. Tenemos dos opciones solamente: uno rendirnos y tirar la toalla dejando inconcluso nuestro proyecto, objetivo o meta, o, dos superar ese obstáculo, aprender, mejorar y seguir; con más experiencia, más preparado y con más confianza.

La gente que ha logrado grandes cosas lo ha mencionado varias veces: El éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Sir Winston Churchill. El 90% del éxito se basa simplemente en insistir. Woody Allen.

Piénsalo existen miles de razones para justificar por qué no lo logramos y no sé a ti, pero a mí no me consuelan. Hay cosas de las que estoy convencido vale la pena luchar. Una pasión, un propósito, una relación, un proyecto. Soy consciente que existen muchas circunstancias que no están en nuestras manos y seguro no podemos hacerlo todo; pero con la misma seguridad creo que hay cosas que sí podemos hacer y en esas va todo el foco.

Deseamos algo grande o un cambio, una revolución, pero la queremos instantánea; cuido mi alimentación una semana y exijo resultados como si llevara un año de esfuerzo; voy al gimnasio y al mes me desanimo. No valoramos lo que hacemos cada día, nos desesperamos y nos bloqueamos psicológicamente, entonces abandonamos nuestro camino. Ese pequeño esfuerzo, abstenerse de cierto tipo de alimento por una semana, calendarizar mis entrenamientos y darles prioridad. Son pequeñas acciones y pequeños pasos hacia donde quiero llegar, hay que valorarlos, festejarlos.

El Dr. Jonathan Haidt lo explica claramente en una analogía donde nos explica que en el cerebro hay dos partes que actúan simultáneamente, mi parte emocional, que quiere todo de inmediato; es fuerte y grande y la compara con un elefante y mi parte racional que busca ayudarme a lograr objetivos a largo plazo y la compara con un jinete. Cuando el elefante y el jinete quieren lo mismo estoy destinado al éxito; pero cuando el elefante desea otra cosa; el conflicto parece insuperable. ¿cómo cambio esa situación? Entrenando al jinete para que controle bien al elefante.

Y ¿Cómo entreno al jinete? Lo tengo que llenar de fuerza, así que escojo un hábito, solo uno, hago un plan, le doy una rutina, sí, como en el gimnasio, y lo hago por 30 días con todo mi compromiso. Por ejemplo:

Sentarme a la mesa a comer sin celular.

Paso 1: Preguntas clave: ¿Por qué lo voy a hacer?, ¿platico con las personas que amo?, ¿convivo?,¿me he aislado?, mi familia ¿me lo reclama constantemente?, esa actitud ¿lastima a la gente?, ¿me genera una mala imagen?, ¿me gustaría que una persona que a mí me interesa, me hiciera lo mismo?, ¿controlo mi tiempo en el celular?, ¿Esa actitud habla bien de mis valores? ese comportamiento,¿ es quién yo soy en realidad?

Paso 2: Coloco una canasta en mi comedor y antes de sentarme lo pongo en silencio y lo coloco en la canasta; lo apago mientras como con alguien; lo guardo en el bolso durante ese tiempo.

Paso 3: Analizo ¿qué fue diferente?, ¿disfrute una nueva experiencia?

Paso 4: Mantengo mi comportamiento por 30 días

Eso familia es entrenar al jinete. Y con cada entreno estará listo para desafíos más grandes.

No soy nadie para dar consejos, como dijo el escritor F. Scott Fritzgerald: les hablo desde la autoridad que me da el fracaso.

El cambio que quieres ver en el mundo, el mundo lo tiene que ver en ti. Gandhi

Alejandro Gómez