Sentir la belleza de la humildad

Sentir la belleza de la humildad

Considero que uno de los valores más notables y más preciado sin duda alguna es la humildad, muchos coinciden en que una persona humilde es aquella que conoce sus capacidades pero también sus limitaciones, que consciente de su condición humana es considerado con los demás, que da sin esperar recibir nada a cambio y que aunque tenga la capacidad de hacer daño, prefiere no hacerlo por amor. Una persona humilde es aquella que trata a los demás con respeto sin importar su situación económica o su escalafón en la sociedad, una persona humilde siempre se gana el cariño y el respeto de la mayoría. Una persona humilde es lo opuesto a una persona soberbia, déspota y altiva. 

La persona más humilde que conozco es Jesús, que siendo Dios, no estimó en ser igual a Dios, sino que se humilló hasta lo sumo y se entregó así mismo por amor a nosotros pero por providencia divina este fin de semana, tuve la oportunidad de estar en casa de una familia que me hizo sentir la belleza de la humildad compartiendo su casa, su pan y su cariño conmigo.

Mientras cenábamos me contaron sus historias, empezaré con la historia del papá de la familia, una niñez muy cruda, con maltrato físico, abandono, golpes, hambre, descuido, miedo, de las personas que se supone debió de recibir amor incondicional solo recibió golpizas y malos tratos, sus palabras fueron: mi papá no me mató porque Dios no quiso, no sé cómo sobrevivía a esas golpizas,  sin embargo no existe rencor en su corazón, lo puedes ver en sus ojos, habla de ello sin odio, considera que él no es nadie para juzgar a sus padres y está agradecido con Dios por todos los ángeles que mandó a lo largo de su vida para ayudarlo. Vivió solo desde los doce años y hoy es un hombre de bien, ama a su familia, está muy orgulloso de su hijo, y mantiene una buena relación con sus padres.  Me abrió las puertas de su casa sin conocerme y me hizo sentir bienvenido.  

La mamá de la familia por una enfermedad crónico degenerativa ha sido intervenida quirúrgicamente casi cuarenta veces. Protesis, clavos, fierros, heridas, largas recuperaciones, períodos en cama muy extensos, poca movilidad y sin embargo con un corazón que no le cabe en el pecho, siempre con alegría, buena actitud, perseverante en el deporte y sobresaliente en el estudio, universitaria, con dos maestrías y una familia hermosa. En México decimos que se quita la camisa que trae puesta para dártela sin preguntar siquiera quién eres. Una pasión por enseñar a niños con capacidades diferentes que se percibe en todo lo que hace. Nos llenó de atenciones a mi familia y a mí con tantos detalles, su cariño me hizo sentir abrumado. 

El hijo de la familia solo puedo decir que es un caballero, amoroso y respetuoso con sus padres, diligente, educado y se ve que valora a sus padres como un tesoro invaluable. Es ingeniero y está apunto de terminar su maestría, decidió emprender y ayuda a sus papás en todo lo que le piden. Un ejemplo de valores.

La verdad es que ejemplos de vidas así no me permiten dar menos de lo mejor que hay en mí, me comprometí a imitar sus comportamientos, no quejarme de nada, no juzgar, siempre tener una linda actitud y no guardar rencor en mi corazón por ninguna situación. Familia gracias por enseñarme el corazón de Jesús con sus vidas. No soy el mismo después de haber compartido la cena con ustedes. De verdad gracias, se quedan en mi corazón.

Bienaventurados los humildes pues ellos heredarán la tierra. Mateo 5:5