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Único e irrepetible

Único e irrepetible

¿Qué hace únicas e irrepetibles a las personas?

Para hablar al respecto cito tres ejemplos de tres personas distintas que admiro mucho. La primera Víctor kuppers, formador internacional español. Dice que las personas somos como bombillas (focos en México) y que transmitimos nuestra propia energía, hay quien va a treinta watts y hay quien va a cien watts, lo podemos llamar química, vibra o feeling pero es muy perceptible; Javier Cebreiros especialista en comunicación humana de origen español, dice que todos somos comunicadores y que si queremos mejorar el mensaje, tenemos que mejorar fundamentalmente al comunicador, no hay buena comunicación externa, sino hay buena comunicación interna, no importa cuantos consejos recibamos acerca de la entonación, dicción, impostación y oratoria, lo más importante es la esencia del comunicador  y por último el apóstol Pablo que dice: son cartas escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres.

Así que lo que nos distingue es el mensaje que enviamos cada día, nuestra actitud ante cualquier situación, la forma en que tratamos a un mesero o a un director empresarial. Nuestra talla y peso, nuestras actividades cotidianas, el acomodo de nuestra agenda, el lugar donde nos estacionamos, la forma en que conducimos o la manera de expresarnos acerca de otras personas ya sean familiares, desconocidos, autoridades o nuestros propios hijos.

Nuestro mensaje es claro y no necesariamente requiere de palabras, porque nuestro lenguaje corporal dice más de nosotros que cualquier frase, nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras y nuestras actitudes reflejan lo que hay en nuestro corazón.

Tres buenos valores que debemos de trabajar a través de los hábitos son:

  • Ser impecable en nuestra forma de hablar. Impecable significa sin pecado, esto es: sino vamos a decir nada bueno, sino suma o construye, si ofende a otra persona o si de quien vamos a hablar no está presente para defenderse, lo mejor es no verbalizar esos pensamientos.
  • Ver a las personas con una mirada apreciativa. Bien lo resume en una frase Josef Pieper: La mirada del que ama no es realista es una mirada de proyección.
  • Hacer las cosas con pasión se refiere a realizar las actividades con un amor vehemente, La madre Teresa de Calcuta afirmaba: no importa cuánto des, lo que importa es con cuánto amor lo das.

Hay muchos valores que cambiarán nuestro mensaje, pero esos tres pueden ser un muy buen comienzo, si te gustó alguno ponlo en práctica, empecemos en casa entrenándolo cada día hasta que se vuelva parte de nuestra identidad.

Lo que nos hace únicos e irrepetibles es lo que transmitimos, si vamos a 30 o a 100 watts, el mensaje que damos con y sin palabras y lo que la gente puede leer de nuestra propia vida. Termino con este versículo:

El amor mutuo entre ustedes será el distintivo por el que el mundo los reconocerá como discípulos míos, dijo Jesús. Juan 13:35

Sumamos o restamos?

Sumamos o restamos?

Cuando una persona no sabe cómo establecer relaciones basadas en palabras de reconocimiento, de edificación, de bendición que nos inviten a sentirnos bien, a construir una autoestima sólida y que nos motive a arriesgarnos en proyectos y planes de vida que sumen en la vida de los demás. Crea una comunicación negativa, un ambiente en donde hay abundancia de intercambio de críticas y juicios que no suman ni construyen.

Esa persona que te recuerda tus errores constantemente, que desacredita o se burla de tus sueños, que te hace sentir mal contigo mismo y que siempre tiene el comentario negativo para humillarte o hacerte menos.

Debemos de mantenerlo fuera de nuestro círculo íntimo, lejos de nuestros sueños, lejos de esas platicas que construyen la fe, esas conversaciones inspiradoras que nos hacen descubrir el coraje que no es otra cosa sino la conciencia de saber que existen cosas por las que vale la pena luchar.

Ser una persona que solo pone el foco en lo negativo, que no cuida su lenguaje verbal y no verbal y que hace sentir mal con el mensaje que trasmite a las personas, es una elección y es de sabios y de humildes rectificar ese comportamiento.