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Nuestro medio ambiente

Nuestro medio ambiente

Amo la naturaleza, no tengo preferencia, lo mismo disfruto el mar, que la montaña, el frío que el calor, la lluvia o el desierto, para mí todo tiene su encanto. De las cosas que más me gustan son los árboles en cualquier medio ambiente ,  me parecen espectaculares. Y pensando en los árboles todo ecosistema debe brindar las condiciones para que puedan existir. Hay reglas de la naturaleza inquebrantables que se deben respetar si deseamos tener árboles. Estas reglas son principios naturales que son universales, verdades absolutas comprobables que han funcionado desde siempre.  Y mi opinión es que todo funciona así, existen principios que son leyes universales tan ciertas como la ley de la gravedad y si no respetamos estas leyes vamos en contra de la naturaleza y por ende el resultado no será satisfactorio.

Por ejemplo para cualquier tipo de relación, ya sea amorosa, amistosa o laboral. Debe existir confianza. Puedo sonreír siempre, moderar mi carácter, aprender técnicas para sacar resultados a través de las personas, incluso tener valores, pero si no construimos confianza, sino somos honestos, si no amamos a las personas,  no tendremos éxito a largo plazo. 

Podemos obligar a que nos aplaudan, pero no podemos obligar a que nos admiren.

Podemos obligar a que nos besen, pero no podemos obligar a que nos amen.

Podemos obligar a que nos confiesen un secreto, pero no podemos obligar a que confíen en nosotros. 

Es un principio; la confianza es la base de las relaciones la cual se crea con amor, con hechos y con el tiempo. 

Me permito invitarlos a reflexionar sobre los principios de una vida saludable, ¿qué medioambiente debo crear para que se den las condiciones de tener una vida saludable?

Hay principios que puedo creer o no pero están ahí, rigen este mundo. Tener horarios de alimentación, tener límites, entender que hay alimentos que nos inflaman, que el alcohol no está diseñado para ingerirse por humanos, que los lácteos nos dañan así como el exceso de carne, los productos procesados, empanizados, fritos, etc por otro lado sin lugar a dudas estamos diseñados para el movimiento y el sedentarismo nos atrofia, nos debilita, acaba con nuestra salud. 

El objetivo de mi artículo es el de ser conscientes de estos principios, que entendamos que perder peso solo es una meta, pero aprender a comer es un sistema, que el ejercicio no es un tema secundario, influye en el desempeño de los seres humanos de manera muy importante en muchos niveles, por ejemplo a nivel cerebral. emocional, incluso espiritual. Si queremos transformarnos hay que modificar el medio ambiente para que se den las condiciones necesarias para lograr un estilo de vida saludable. Elegir bien la gente que más frecuentamos, la forma de festejar, elaborar una agenda de actividades, cómo gestionamos las emociones, cómo manejamos el estrés, cuál es nuestra idea de disfrutar los fines de semana, cuál es nuestra dieta intelectual, cómo moldeamos el carácter, cuáles son nuestros valores entre otros.

¿Qué cambios debo hacer en mi medio ambiente para que se den las condiciones para poder transformar mi estilo de vida y por ende mi cuerpo y mi salud? 

Honra como forma de vida

Honra como forma de vida

Por mucho tiempo entendí la palabra honra como aquella acción de rendir homenaje, de mostrar respeto y admiración por alguna persona destacada, superior o de mayor autoridad incluso divina, en mi caso Dios. Pero hasta la fecha no había entendido la honra, como una forma de vida, un valor de aquellas personas que han comprobado el dar honra es una ley espiritual que trae un resultado tarde o temprano a nuestras vidas.

Benjamín Franklin tenía una metodología para la mejora continua. Esta se trataba de elegir trece valores, con los que se sentía plenamente identificado o que anhelaba adquirir. Cada semana se enfocaba en un solo valor, de esta forma recorría sus trece valores cuatro veces en un año. Particularmente me pareció un buen sistema y decidí escoger mis valores, a continuación, los comparto con ustedes en orden de importancia.

  1. Amor. Toda la ley se resume en dos mandamientos. Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El amor elevado a la cuarta potencia le llama Dante Gebel. Y el segundo es similar amarás a tu prójimo como a ti mismo. Cabe mencionar que, para saber amar al prójimo, tienes que saber amarte a ti mismo en primera instancia.
  2. Humildad. Imitar a Jesús, que pudiendo seguir siendo Dios, decidió entregarse por amor a nosotros.
  3. Honra. Reconocer el valor de las personas y de los recursos materiales, físicos y espirituales, con acciones demostrar el respeto que sentimos por las personas y por las oportunidades.
  4. Bondad. Que nuestra gentileza sea notoria a todos.
  5. Gratitud. Indica reciprocidad en nuestras relaciones.
  6. Longanimidad. Grandeza y constancia de ánimo en las adversidades.
  7. Perdón. El liberador más grande y poderoso, rompe cadenas, sana heridas.
  8. Libertad. Facultad y derecho de cualquier ser vivo.
  9. Coraje. Tener la conciencia de que hay cosas por las que vale la pena luchar, vivir y por ende actuar en consecuencia.
  10. Responsabilidad. Una obligación adquirida por voluntad propia. Compromiso
  11. Templanza. Realizar las cosas con moderación. Actuar sobrio, prudente, moderado, pensando en ti y en los demás.
  12. Determinación. Compromiso de llevar a cabo lo que debes hacer.
  13. Diligencia. Elimina todo acto innecesario, no pierdas el tiempo, proactivo, solícito.

En esta oportunidad quiero hablar de la honra como una forma de vida. Damos honra cuando respetamos, admiramos, valoramos todo lo que nos rodea, tanto personas, como recursos y oportunidades.

La mejor manera de honrar a Dios es con nuestra propia vida, agradeciendo la oportunidad que nos da de vivirla plenamente. Viviendo comprometidos con la mejora continua, esforzándonos por ser agentes de cambio, de prosperidad, de compasión, de amor. Buscando vivir apasionados, haciendo las cosas con excelencia aún cuando nadie nos mira, primero en casa con los nuestros y luego expandirnos con los demás.

Podemos también honrar nuestro trabajo haciéndolo con todo profesionalismo, buscando actualizarnos, permanecer vigentes, preparados, dando servicio a los demás.

¿Qué les parece honrar nuestro cuerpo? manteniéndolo en nuestra mejor versión, saludable, estético, limpio.

Honrar nuestras relaciones personales, de pareja, de familia, de amigos. Diciendo la verdad, siempre teniendo una buena actitud, apoyando, construyendo, sumando.

Hay muchos temas que quisiera tocar, pero termino con este: honrar el tiempo que tenemos en este mundo. ¿A qué dedicamos nuestro tiempo? Que hemos hecho con nuestra juventud, con nuestra adultez y qué seguiremos haciendo en el tiempo que tengamos disponible.

Nuestro compromiso reestructura todo el universo.

Empatiza con tu yo futuro

Empatiza con tu yo futuro

A veces nos cuesta entender que nuestras decisiones nos conducen a nuestro destino. Cada acción por mínima que parezca influye de manera importante creando situaciones posteriores en el futuro. Es común creer que pequeñas decisiones no son relevantes, que mañana habrá tiempo, que pequeñas acciones no cambian nuestra vida.

En una ocasión un vendedor de seguros me preguntó ¿Quién te cuidará cuando seas un adulto mayor? Le contesté: la verdad no lo sé, tal vez nadie, a lo que me respondió: la persona que mejor cuidará de ti cuando seas viejo, eres tú mismo ahora de joven. Si haces un ahorro para el retiro hoy que tienes mayor posibilidad económica, cuando pintes canas tendrás otra situación.

Recuerdo también que un tío me dijo: todo el ejercicio que hagas hoy es una inversión que disfrutaras desde el día que comienzas hasta tu muerte. Tu salud y calidad de vida serán diferentes a si no lo haces.

Nos cuesta tanto decidir en favor de nuestro yo futuro, tal vez lo veamos muy lejano, o tal vez nos gusten las recompensas inmediatas tanto que nuestra mente no nos permite visualizar, planear, advertir realizando acciones preventivas para anticiparnos a problemas posteriores y prevenir situaciones difíciles.

Ir todos los días a un trabajo que no te apasiona, vivir con una persona que no amas, pasar muchas horas frente a una pantalla ya sea del móvil o un televisor, comer sin restricciones, sin orden, sin conciencia, como dicen los colombianos sin juicio, que en nuestra agenda no haya un espacio para la lectura, para la actividad física, para proyectos personales, para emprendimientos, para los amigos, para la familia, no trabajar cada día en tus relaciones personales. Esas también son decisiones y crearán un destino.

La invitación es a reflexionar hacia dónde me llevan mis acciones de cada día, ¿estoy cambiando o sigo siendo el mismo? ¿qué es lo que en verdad quiero? ¿estoy alimentándome de la mejor manera? ¿cuido mi trato con las personas? ¿tengo una dieta intelectual?

Muchas personas le llaman destino al azar, a la suerte, a la inacción, a la inercia, pero otros le llaman destino a su esfuerzo, a lo que hacen con sus ratos libres, a la hora en la que deciden comenzar su día, a la creación de hábitos pensando en ese yo futuro y en la calidad de vida que se quieren dar.

Les comparto algunas frases que me hacen mucho sentido al respecto:

 Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre. Gandhi

No sé en qué momento llegan la inspiración y la creatividad, lo que sé es que hago todo lo posible para que, cuando lleguen, me encuentren trabajando. Pablo Picasso

No te prepares, mantente preparado, permanece vigente, no sabes cuando conocerás al amor de tu vida o una oportunidad de negocio a la vuelta de la esquina.  Alejandro Gómez